viernes, 15 de enero de 2010

El Arte Griego según Platón






El arte griego marca un referente para la civilización occidental que perdurará hasta nuestros días. Los modelos griegos de la antigüedad son los llamados clásicos y los cánones escultóricos y los estilos arquitectónicos han sido recreados una y otra vez a lo largo de la historia de Occidente.
La mayoría de las obras que hoy conocemos, han llegado hasta nosotros gracias a copias romanas.
Pero para llegar a comprender este arte debemos fijarnos en la obra de Platón que, con su filosofía, marcó unas importantes características que definieron esta época.
Platón (428-347 a.c.) fue un filósofo griego, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles, que perteneció a la aristocracia ateniense. A través de sus obras, determinó el pensamiento occidental a lo largo de muchas épocas.

A continuación, los siguientes textos pertenecientes a distintas obras de Platón nos acercan a su pensamiento a cerca de la belleza y su concepción de como debía ser el arte.

El primero de ellos, que pertenece a ‘‘La Republica’’ (V, XX, 476), en la cual elabora, basándose en su ‘‘Mito de la caverna’’ para explicar el mundo de las ideas y el mundo terrenal reflejo del anterior, la filosofía política de un estado ideal, habla de la belleza como un concepto abstracto, un arquetipo espiritual, y de como son pocos los hombres que pueden llegar a alcanzarla, lo que supondría conocer la verdadera esencia de las cosas.
Al conocer la verdadera belleza, que seria la idea de belleza, estos se encuentran como en un sueño, viendo no la realidad sino un reflejo de esta.
Es por tanto que diferencia entre la belleza en si misma y las cosas bellas que solo producen placer al ser contempladas. Al mismo tiempo identifica la belleza con el bien, por lo que el mal estaría relacionado con la fealdad, hecho que se ha visto reproducido a lo largo de toda la Historia del Arte.
Para Platón las artes plásticas tienen un papel secundario ya que son materiales, se manifiestan en los objetos, siendo solo un reflejo de la verdadera belleza; la belleza es superior a la mimesis.

El siguiente texto de ‘‘Gorgias’’ (474), en el que se suceden una serie de diálogos, estructura que caracteriza sus obras, vemos un fragmento en el que en un dialogo entre Sócrates y Polo hablan sobre la belleza.
Sócrates habla de como los que no conocen el verdadero mundo de las ideas toman como bello todo aquellos que cumple su función o produce placer, siendo esto un equivoco.
A todo lo bellos, sea lo que sea, se le aplica este adjetivo basándose únicamente en que causa placer y por tanto cumple su utilidad, cuando realmente es un simple reflejo del concepto de lo bello.

El siguiente fragmento lo dedica a desmenuzar el concepto de mimesis, y de mostrar su posición en contra de este.
La mimesis o imitación resulta para Platón un ‘‘simulacro’’, los artistas intentan reproducir algo sin llegar a conseguirlo. Reconoce la capacidad de los artistas de dar placer, pero viene a decir que no se puede representar ningún elemento sin conocer su esencia. Hay que conocer la esencia de las cosas, no su apariencia; desde este punto la labor del artista es un fallo, un fracaso, al indeciso que no representa.
El arte viene a ser una sombra de otra sombra, ya que el mundo material, el que quieren representan los artistas, es ya en si mismo un reflejo.
Continua hablando de la exactitud y precisión de la mimesis y de que, aunque el este en contra, el arte debe ser imitativo, cuanto más exacto sea, más se acerca a la verdad, a la idea.
Condena el arte plástico por ser imitativo además de añadir elementos que no se corresponden con la realidad. Entendemos entonces que la imitación debe ser fiel a la realidad sin puntos de vista subjetivos; existe pues una necesidad de conocer para imitar.

Por ultimo, otro pequeño fragmento de ‘‘La Republica’’ (X, VI, 604), nos cuenta como el artista en el momento en que cambia algo es en cierto modo un falsificador.
Dentro de esta concepción, el poeta, al expresar su realidad interior (pathos) que no se parece en nada a la realidad, no tiene ningún valor.
Los poetas, al igual que el resto de artistas, están muy alejados de conocer la verdad.
La expresión individual de un artista no tiene valor alguno, el conocimiento de lo abstracto y lo inmutable es lo valioso.
Los poetas distorsionan aún más la realidad ideal, por lo que propone una expulsión moral , metafórica de estos en la ciudad.

A través de estos fragmentos podemos entender como Platón influye en las artes propiciando un arte idealista que muestra los aspectos eternos e inmutables.
Los artistas deben representar el ‘‘ethos’’, la contención de emociones, lo ideal que no es ningún reflejo sino la verdad.
Explica muy bien el idealismo del arte griego, que es muy arquetípico y muy ideal.



Bibliografía Ampliada:

- ''El Banquete de Platón: la búsqueda de la belleza y el bien en Atenas clásica'', Rodríguez Barroso. (Dialnet).
- ''Platón y su concepto de belleza'', Jaime Blume. (Dialnet).

domingo, 10 de enero de 2010

La Torre de Babel


Realizando un análisis de cuatro textos que hacen alusión a la Torre de Babel, el primero de Nabopolassar, el siguiente extraído del Génesis (Gen 11, 1-8), y los últimos realizados por Heródoto y Plinio el viejo, podemos llegar a comprender cómo pudo haber sido este monumento tan significativo de la Antigüedad, y cómo en función del autor de la fuente cambia la descripción de la misma.

Nos encontramos ante fuentes primarias, a excepción de Plinio ya que el habla más de seis siglos después de la construcción, que nos ofrecen una descripción del ziggurat de Babilonia, aunque unas se presentan más realistas que otras que le dan un carácter divino.
La primera de ellas consiste en un texto(inscripción, fuente epigráfica) realizado por Nabopolassar, rey caldeo, es decir de la baja Mesopotamia, que fundó el imperio Neobabilónico después de acabar con el imperio Asirio (2000-609 a.c.). En este texto nos habla de cómo Marduk, dios patrón de la ciudad de Babilonia y dios supremo babilónico, le manda reconstruir el ziggurat de Babilonia al que se refiere como ‘‘Etemenanki’’ (El templo de la creación del cielo y de la tierra), identificado con la Torre de Babel en la Biblia.
Vemos entonces cómo le confiere un carácter divino; debía reconstruir los cimientos para que quedasen seguros, para lo que empleó ladrillos de adobe.
Como unidad empleo la caña para medir las dimensiones de la torre, que le fueron concedidas divinamente por los dioses Shamash (dios del sol y la justicia), Adada (divinidad astrológica) y el propio Marduk. Para agradar a los dioses se dispuso a realizar una serie de ofrendas como oro, plata y piedras preciosas, materiales considerados divinos, bajo los cimientos, al igual que un relieve suyo llevando el ‘‘dupshikku’’ (vestuario para ceremonias reales); su hijo, Nabucodonosor, ofreció vino y aceite, así como mortero al igual que los súbditos del rey. El rey babilónico, además, porta la cesta y los elementos de albañil simbolizando su intervención directa en la construcción, tratándose de una ceremonia que se relaciona con la colocación de las placas fundacionales.
La reconstrucción, la realizaron todos los pueblos de las diferentes naciones, dado que estaban sometidos, para ofrecer esta torre al rey Marduk.

El Antiguo Testamento, nos ofrece otra visión de cómo se construyo la torre en la ciudad.
El texto nos habla de cómo el pueblo hebreo se asentó en una vega del país de Sinar, donde pretendían construir una ciudad y un ziggurat que alcanzara el cielo con su altura, sería como una ‘‘puerta al cielo’’, la torre de Babel.
Como se indica, la querían construir a base de adobe, ladrillos de piedra y argamasa.
Pretendían crear una ciudad con nombre para así no dispersarse juto a una construcción que llegase al cielo, es decir, tenian la voluntad de construir una gran nación; ante este gesto de arrogancia, Yahvé los condena confundiendo sus lenguas y haciendo que se dispersen por la tierra. Se trata del origen bíblico de las distintas lenguas en el mundo, indicándose que sólo había una con anterioridad a esta torre.

En contraposición nos encontramos con dos textos de la Antigüedad Clásica, uno de Heródoto de Halicarnaso (484-425 a.c.) historiador y geógrafo griego, y otro de Plinio el Viejo (23-79 d.c.) escritor latino, que nos ofrecen una visión razonada de cómo estaba estructurada la ciudad y la torre.
Heródoto de Halicarnaso, padre de la historiografía, escribió Historiae o ''Los nueve libros de Historia'' en el s. V a.c. y es considerada una fuente importantísima por los historiadores por ser la primera descripción del mundo antiguo a gran escala y ser a su vez la primera en prosa griega. Aunque probablemente el edificio que vio no fue el original sino una reconstrucción, su descripción es una de las más fabulosas, nos muestra con detalle como se encontraba rodeada de una inmensa muralla, y la estructura interior de la ciudad incluyendo el trazado de las calles y el tipo de viviendas. El ziggurat lo describió como del tamaño de un estadio (unidad de medida que toma como patrón la longitud del estadio de Olimpia, que equivalía a 174,125 metros) en su parte inferior. Sobre ésta se superponen ocho terrazas, a las cuales se accede por un camino exterior, una especie de rampa, pero todo ello magnificando las construcciones y engrandeciéndolas. Heródoto nunca estuvo en Babilonia, y las dimensiones que ofrece (muralla de 80 km de alto y 25 de ancho) son del todo imposibles y exageradas.

Por otro lado, Plinio el viejo, autor de la primera enciclopedia conservada de la historia, nos da unas medidas más exactas de los muros, empleando como unidad de medida los pasos y los pies, aunque siguen siendo unas medidas exageradas siguiendo a Heródoto en varios aspectos. También habla del río que la atraviesa, el Éufrates, y de cómo aun se conserva el templo de Júpiter Belo (latiniza la divinidad babilonia Marduk dándole el nombre romano).
Babilonia era la antigua Seleucia, que pasó a manos de Seleuco tras la muerte de Alejandro Magno. Cuenta también cómo era la decoración de sus famosas murallas con las alas de un águila extendidas, y de cómo la ciudad se encontraba rodeada de pueblos enemigos. Hace especial referencia a los numeros, y de cómo tomaban las matemáticas como divinas, un reflejo de la importancia de la astronomía con la religión, que tuvó un gran desarrollo en Mesopotamia junto a la astrología.


Vemos cómo a través de los distintos textos, que pertenecen a épocas y culturas diferentes, unos de una manera más mítica y otros más realista, nos describen cómo podía haber sido esta Torre de Babel, el famoso ziggurat de la ciudad de Babilonia, ya que fue destruido por completo aunque quedan cimientos resultantes de excavaciones realizadas, que demuestran la gran exageración de las cifras dadas por Heródoto y Plinio.
De esta construcción derivó la costumbre mesopotámica de construir ziggurats o torres escalonadas, en las cuales se edificaba un santuario en lo alto en el que residía la divinidad protectora local, haciendo así un nexo entre lo celestial y lo terrenal.
Durante unas excavaciones realizadas por una expedición alemana, se encontraron los pisos inferiores de la torre.
En la tabla de Esagil, una tablilla de arcilla, figuran las dimensiones de la misma. Aproximadamente la base medía un poco más de 89 metros; la altura, el ancho y el largo eran iguales; las terrazas, de dimensiones desiguales, eran siete en total. Según las medidas de la tabla, la altura debió ser de 90 metros. El edificio estaba coronado por un santuario en el cual (como se le dijo a Heródoto) había una cama y una mesa de oro. Nadie dormía allí, salvo una mujer, que debía pertenecer a la ciudad, elegida por el dios. Se realizaba un ritual una vez al año en el que el rey, representando al dios Marduk, se unía con la mujer, que representaba la tierra, garantizando así un año de fertilidad para los campos y el ganado.
A través de toda esta tradición histórica de los textos podemos identificar el ziggurat con la torre de Babel que aparece en la Biblia.















Bibliografía Ampliada:

- ''La construcción de la Torre de Babel'', Manuel de las Casas Gómez. (Dialnet).

lunes, 16 de noviembre de 2009

El Templo de Salomón


Podemos hablar de una fuente secundaria que nos habla del templo de Salomón el Libro de los Reyes en el Antiguo Testamento.
En él vemos una descripción detallada del que pudo ser el templo de Salomón.

Comienza hablando sobre la fecha de comienzo de la construcción del templo, en el mes ziv (mes de la iluminación, marzo).
Para describir las dimensiones de la planta nos habla de codos (42 cm.).
Continúa describiendo la planta que consta de un Ulam delante del Hekal, que se trata el primero de un pórtico sagrado y el segundo de un espacio sagrado rectangular al que sólo entraban los sacerdotes.
Constaba de ventanas con celosías muy propias del arte mesopotámico e islámico.
Cabe destacar el hecho de que cite como ‘‘durante su construcción no se oyeron en la casa martillazos ni sierras ni instrumentos de hierro’’, dejando constatar así que se trataba de una construcción prodigiosa, un hecho muy arraigado en las culturas orientales.
Al mismo tiempo vemos esa alianza de Dios con el pueblo judío, el pueblo elegido para construir el único templo del único Dios: ‘‘Por esta casa que estas edificando, si caminas según mis preceptos, obras según mis sentencias y guardas todos mis mandamientos para andar conforme a ellos, yo cumpliré mi palabra contigo, la que dije a David tu padre, habitare en medio de los hijos de Israel y no abandonare a mi pueblo Israel.’’ (Reyes I, 12-13).

En lo que se refiere al apartado artístico, realiza una descripción del interior del templo, de cómo estaba completamente revestido de madera de cedro, ciprés, abeto; todo decorado con múltiples relieves de calabazas, capullos abiertos, querubines, palmeras...que muchos de ellos recuerdan al arte egipcio.

Salomón tardo en edificar el templo siete años; se ve el siete como un numero simbólico, el numero de la perfección.
Nombró al templo ‘‘Bosque de Líbano’’ (Reyes I, 2), debido al hecho de estar completamente cubierto el interior por madera procedente de este lugar.
Se trata enteramente de una arquitectura arquitrabada en la que no se empleaban arcos de ningún tipo.

También nos habla de que hizo llamar a Jiram de Tiro (Líbano), hijo de una viuda de la tribu Neftali, para que realizara todos los trabajos relacionados con el bronce, para colocarlos sobre columnas trenzadas que mas tarde veríamos en el Barroco, las columnas salomónicas.
Entre estos detalles de bronce, Jiram, también realizo el ‘‘Mar’’, un pilono grande que servía como pila ritual y que siempre contenía agua.
Este se apoyaba sobre doce bueyes.
Por otro lado, también realizo ceniceros, paletas acetres, candelabros...
Y así fue concluida toda la obra que hizo el rey Salomón para la casa de Yahvé.



La religión mosaica contrasta con la de todos los demás pueblos de la Antigüedad y puede sintetizarse en la frase ‘‘un solo dios y un solo templo’’, sin admitir siquiera representación visible de la divinidad por temor a la idolatría. Esta superioridad de la religión y la moral del pueblo hebreo se nota también en todos los demás ordenes de la vida.
Para reconstruir mentalmente el templo de Salomón es necesario conocer la topografía de la ciudad de Jerusalén. El templo estaba situado en la parte oriental hoy conocida con el nombre de monte Moria.
Para reunir los elementos históricos necesarios al estudio de este monumento hay que recurrir a los textos antiguos, y ninguno mejor que la Biblia.

Como todo templo, vemos que tiene un significado religioso, todo edificio sagrado era cósmico en el sentido de que estaba hecho a imitación del universo, que reproducía la estructura íntima del universo.
Si el templo fue una imagen cósmica, en el de Jerusalén esto se confirmaba porque Salomón cumplió lo ordenado por Yahvé: "Tú me ordenaste edificar un santuario en tu monte santo y un altar en la ciudad donde habitas, imitación de la tienda santa que habías preparado desde el principio".
Fue grande el esfuerzo realizado por Salomón en esta construcción religiosa, y como en el pueblo de Israel no había tradición artística, aceptó las formas de otros pueblos con el único fin de dar esplendor al culto.



BIBLIOGRAFÍA

Enciclopedia Universal
Espasa-Calpe, Madrid. 1995

BIBLIOGRAFÍA AMPLIADA

http://historiarte.net/israel/salomon.html

www.templodesalomon.com/.../templo_salomon

El Codigo de Hammurabi


La estela del Código de Hammurabi, como fuente epigráfica de valiosa importancia, nos ofrece en escritura cuneiforme las 282 leyes de la antigua Siria.
La estela fue encontrada en Susa, a donde fue llevada como botín de guerra en el año 1200 a. C. por el rey de Elam Shutruk-Nakhunte. Actualmente se conserva en el Museo del Louvre (París).
En ella encontramos un relieve del rey Hammurabi en presencia del dios Shamash, que se encuentra entronizada y sobre un escabel reivindicando su divinidad.
Esta divinidad de la justicia, dicta las leyes a Hammurabi.
Esto supone el primer código de leyes de una sociedad organizada y legislada, en el que se aprecia una constante, la ley del Talión.

Nos encontramos ante un documento escrito de gran importancia ya que fue en Mesopotamia donde comenzó a desarrollarse la escritura, a raíz de una sociedad agraria que necesitaba sistemas de contabilidad.
Es la llamada escritura cuneiforme por la ejecución de sus signos en forma de cuña.
Sabemos que se trata de la primitiva escritura cuneiforme por su disposición de arriba a abajo.
Pero la verdadera importancia reside en que el código unifica de algún modo toda la legislación existente en las ciudades del imperio babilónico.

Supone un gran avance para la civilización ya que lo que pretende es establecer un conjunto de leyes que se pudieran aplicar a todos los casos y mantener un orden legislativo.
Nos muestra las leyes que regulaban los asuntos de la vida cotidiana, como el comercio, los alquileres, salarios, o como en el fragmento que analizamos el trabajo en la construcción.

En el código, las leyes de la 228 a la 233, se habla sobre los deberes y castigos referentes a la construcción de viviendas, ya que se diferenciaba entre los artesanos que construían las casas, menos considerados, y los que construían los templos, que poseían una inspiración divina.
Así pues si no se cumplían las funciones, o si se cometía un delito o error se debía pagar con el mismo precio lo que se había destruido o se había hecho mal, vemos aquí la ley del talión.
Entonces vemos como ‘‘si se causa la muerte de un esclavo del propietario de la casa, dará esclavo por esclavo al dueño de la casa’’. (ley 231).

Por otro lado el código nos muestra un reflejo de la sociedad del momento al citar, aunque en forma de leyes, los delitos mas frecuentes de la época .
Al mismo tiempo nos muestra la importancia de la religión en la cultura mesopotámica al ser las leyes un documento legado por los dioses y por tanto divino.


BIBLIOGRAFÍA

Arte Egipcio y del Próximo Oriente.
Manuel Bendala, Maria J. López Grande.
Historia 16, 1996. Madrid.

El arte en el Próximo Oriente Antiguo.
Consuelo Gómez López.
Jc, 2006. Madrid.


BIBLIOGRAFÍA AMPLIADA

http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd98/HisArtLit/01/hammurabi.htm

domingo, 8 de noviembre de 2009

Himno al Templo de Eninnu






En los cilindros A y B de Gudea, como fuente primaria y epigráfica se recoge la historia de como el rey Gudea recibe una visita divina en sueños que le encarga la construcción de un templo


Gudea pertenecía a la ciudad de Lagash, una ciudad-estado de la antigua Mesopotamia, regida por un patesi o rey-sacerdote.
Pertenecía a la etapa de las primeras dinastías, época protodinastica o dinastía arcaica (2900-2330 a.c.).
Significo la consolidación de la vida urbana y el establecimiento de las formas de poder en los primeros estados urbanos de entonces.
La figura del patesi Gudea fue muy importante en el arte sumerio, conservándose múltiples estatuillas de este realizadas en diorita.

El texto de los cilindros, que se empleaban para grabar en tablillas, comienza hablándonos sobre el anuncio y presagio de Gudea de que tiene que realizar un templo en honor a los dioses. También hay que tener en cuenta que supone un importante documento histórico por ser la cultura mesopotámica la que comenzó la escritura.


Así pues habla de una ‘‘visión nocturna’’ revelada por su señor Ningirsu, divinidad del huracán y el viento.
Le entrega el ‘‘ladrillo del destino’’ o ladrillo fundacional, que se trata de unas placas votivas como la de Ur-Nanshe de Lagash, que se colocaban en las cuatro esquinas de los cimientos de los templos como ritual de inicio de la construcción.

A continuación se describe el sueño que Gudea tuvo; en esta descripción habla de tres personajes que se le aparecen.
En primer lugar un hombre comparado a una divinidad, que aparece con alas de Imdugud (águila con cabeza de león), representación de Gudea. El fue quien le ordeno la construcción del templo.
En segundo lugar, una mujer con un tocado un cálamo o tubo de plata.
Se trata de una figura divina relacionada con la predicción del futuro, que portaba además una tablilla con las ‘‘estrellas del buen cielo’’ que pueden hacer alusión a la Osa Mayor, que tenia connotaciones divinas.
Vemos siempre todo bajo el carácter religioso de la sociedad sumeria.

Por ultimo, aparece un segundo hombre, un guerrero, que sujetaba una placa de lapislázuli, material divino en el que aparecía el plano del templo para los dioses.
Además describe una serie de elementos rituales que ve en el sueño, como la ‘‘cesta pura’’, o los ‘‘pájaros tijid’’, elementos litúrgicos rituales relacionados con la construcción del templo, y que algunos tienen que ver con el árbol de la vida y la metáfora del mundo eterno.

Continúa el texto con una interpretación del sueño realizada por la madre del patesi Gudea. Explica cómo el dios Nigirsu le ordena construir el templo en Enninu, como la mujer es la diosa Nisaba, y el guerrero era el dios Ninduba, divinidad poseedora de los secretos de las matemáticas, geometría... que se trataban de conocimientos divinos y secretos.
Habla también de un asno que aparecía en el sueño y que representa al propio Gudea, mostrando su impaciencia para construir el templo.
Al mismo tiempo que le dan instrucciones están prediciendo su futuro.
Continua aconsejándole lo que debe hacer para comenzar a construir el templo; deberá ir al Girsu, santuario de Lagash, y allí sacar lo necesario de su Enigara, o cámara del tesoro, para construir un carruaje adornado con plata y lapislázuli, también un arma anisara, especie de maza, y un arpa llamada Ushumgal-Kalamma, vemos así como se desarrollaron mucho los instrumentos musicales de cuerda.
Todo nos muestra la importancia del ritual en toda la organización previa a la construcción.
A estos rituales seguían los sacrificios de animales y la introducción del ladrillo fundacional, que es dado por los dioses, en un molde que mas tarde se colocaría en las esquinas del templo antes de comenzar la construcción.


BIBLIOGRAFÍA

Arte Egipcio y del Próximo Oriente.
Manuel Bendala, Maria J. López Grande.
Historia 16, 1996. Madrid.

El arte en el Próximo Oriente Antiguo.
Consuelo Gómez López.
Jc, 2006. Madrid.

Historia del Arte del Próximo Oriente.
Fernando de Olaguer-Feliv.
Planeta, 1994. Barcelona.

BIBLIOGRAFÍA AMPLIADA

http://www.wdl.org/es/

''Faraón''


Esta película dirigida por Jerzy Kawalerowicz, director polaco, fue realizada en 1966 siendo un gran esfuerzo por la cultura cinematográfica para realizar una versión lo mas verosímil posible sobre cultura egipcia.

El estado egipcio se encuentra en una difícil coyuntura debido a la presión exterior de los asirios y a la pobreza de la mayoría del pueblo. Proclamado faraón, el joven Ramses XIII decidió solucionar esta situación con las riquezas que albergaba el tesoro del templo, cuyo clero controlaba también, de hecho, el poder. El lógico enfrentamiento con el grupo sacerdotal que controlaba este tesoro, conduciría al fracaso e inexorable muerte del faraón, siguiendo el país controlado política y religiosamente por los sacerdotes.


En este film encontramos una de las muchas adaptaciones al cine del mundo egipcio, tomando como fuente el propio arte egipcio, sus representaciones, sus documentos escritos... que muestran su cultura y costumbres que ayudan a acercarse más a ese mundo.
La película consigue una buena adaptación en lo que se refiere a la indumentaria egipcia, al igual que a los pequeños detalles de orfebrería cómo los collares maninnu o los estandartes que portan que asemejan los materiales que se empleaban entonces.
Consigue representar fielmente la religiosidad en la que estaba inundada la sociedad egipcia, como todo giraba en torno a las divinidades, y como el poder de los sacerdotes era igual o mayor que el de los faraones.
Por otro lado las representaciones arquitectónicas como los templos o pirámides, no consiguen plasmar ese carácter de suntuosidad que la sociedad egipcia, en concreto el faraón, al mandar construirlos, quería dejar plasmada, esa grandiosidad que definía su cultura.
Nos muestran las pirámides como las conocemos hoy en día, y los templos realizados en piedra, cuando las fuentes egipcias de la época nos hablan de templos completamente recubiertos de materiales divinos como la plata y el oro, y de estatuas decoradas con piedras de lapislázuli.
En general consigue hacer una de las mejores recreaciones de la cultura egipcia y, sobre todo, reflejar el enfrentamiento entre el poder civil y el religioso, que en la película es objeto de un análisis muy profundo.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Estela del Templo Funerario de Amenofis III





El texto que encontramos en la estela del templo funerario de Amenofis III, como fuente primaria, nos ofrece información acerca de este faraón, y de algunas de las construcciones realizadas bajo su reinado, destinadas a honrar y magnificar a los dioses y la religión egipcia.
Al encontrarse grabado en piedra podemos citarlo como una fuente de tipo epigráfica.

Se trata de un texto de Amenofis III, (s. XV-XIV). Amenofis III fue un importante faraón de la dinastía XVIII de Egipto que gobernó de c. 1390/1 a 1353/2 a. c. También es conocido como Imenhotep III, Memnon, y otros nombres helenizados.
El reinado de Amenofis III puede calificarse como el más próspero de toda la historia de Egipto, pues fue inmediatamente después de las gloriosas campañas asiáticas de Thutmoses III y de Amenhotep II y justo antes de la crisis de Amarna, que tuvo como protagonista a su hijo Amenhotep IV, el futuro Akenatón.
Comúnmente se ha pensado en Amenofis III como un monarca algo incapaz, centrado en la tarea de edificar templos y tumbas, en hacer enormes cacerías y en buscar bellas mujeres tanto dentro como fuera del país para nutrir sus harenes.
La estabilidad lograda por las conquistas de sus predecesores trajo una época de prosperidad, debido a los tributos pagados por los pueblos vencidos. Egipto era, indiscutiblemente, la gran potencia de la zona.
La paz favorecía el comercio, fuente adicional de riqueza.
Se apoyó en dos consejeros: el visir del Alto Egipto, Ramose y el arquitecto Amenhotep, con la poderosa influencia de la primera Gran Esposa Real, Tiy.
El problema interno lo creaban los sacerdotes de Amón, que debido a las donaciones de Tutmosis III se habían vuelto tan poderosos que amenazaban al propio faraón. Tutmosis IV había intentado frenar al clero potenciando el culto al disco solar, Atón, que figura en su tumba.
Amenofis III continuó con esta huida diplomática, se alejó de Tebas construyendo un palacio en Malkata, en la ribera occidental y otro en El Fayum.
Muertos sus consejeros y al subir como corregente su hijo, éste empezó la verdadera guerra política contra los amonianos, apoyado por la reina Tiy.

El templo debía ser monumental, empleando materiales duraderos y divinos como el oro y la plata. Aquí podemos establecer una relación entre estos materiales y el reflejo de la luz del sol, ya que rendían culto al Disco solar.
La riqueza de estos materiales esta asociada al poder divino.
En lo que se refiere a la plata, material muy escaso en la época, daba un prestigio mayor al templo.
Las puertas estaban realizadas en ‘’electrum’’, una aleación de oro y plata que buscaba evocar la luz divina a través de su color ámbar.
También existían estatuas del rey realizadas en granito de Elefantina, que se relacionan con los grandes colosos de Mennon ya que están realizados con granito.

Estas se hallaban decoradas con incrustaciones de piedras preciosas.
Las monumentales figuras se elevaban hacia el cielo, mostrando así la importancia del cielo, el sol y sus rayos; dejando constancia de que se trataba de una ofrenda hacia el cielo.

Nos habla de una estela realizada en oro y piedras preciosas, la ‘‘estela del rey’’, que hoy se conserva en piedra, por lo que podemos pensar que estaba cubierta de una capa de oro.

En lo que se refiere a las partes que componían el templo, habla de un lago, que podría tratarse de un estanque ante el templo. Este estanque estaba bañado por el Nilo; nos hablan del Nilo como una personificación de una deidad, lo que se corresponde con las religiones animistas. El agua como ofrenda a los dioses.

A su vez contaba con un edificio de servicio formado por los criados y los hijos de los jefes de los países extranjeros, dejando constancia de sus conquistas.
Al mismo tiempo los almacenes se encontraban a rebosar de ofrendas, regalos que ofrecían a los dioses pero que en realidad se trataba de un sistema de impuestos en cubierto.

Al realizar estas construcciones, el faraón se veía representado como Ptah, ‘‘maestro constructor’’, inventor de la albañilería, patrón de los arquitectos y artesanos, tratando de agradar a su padre, el dios Amon.

Construyo también un gran pilono delante del templo que debía servir como lugar de reposo para faraón. Este pilono junto con el templo fueron ofrecidos a su padre a cambio de favores divinos, como vida y fuerza.

Por ultimo señala la construcción de una barca. Estas barcas se realizaban para rituales religiosos; la llamo Userhat, de proa poderosa.
Realizada en madera de cedro, traída desde ‘‘La tierra de Dios’’, que se refiere a Fenicia (actual Líbano). Aquí volvemos a encontrarnos con las conquistas del antiguo Egipto; pero no solo conquistaban a sus enemigos, sino que explotaban sus materias primas y les obligaban a transportarlas hasta el lugar de la construcción, aquí vemos la importancia de la arquitectura para los egipcios.
La idea mística de la barca esta siempre presente en la construcción del templo.
La barca estaba realizada para cumplir una función en la fiesta de Opet, la tríada tebana salía de sus templos, en procesión, en barcazas transportadas a hombros por los sacerdotes del templo en función de portadores de la barcaza del dios. La procesión iniciaba su trayecto saliendo del templo de Karnak con destino al templo de Luxor.

A través de este texto grabado en la estela del templo funerario de Amenofis III podemos llegar a comprender la importancia de la arquitectura en el antiguo Egipto; un importancia que reside en la construcción monumental y de materiales ricos para honrar y obtener recompensas del los dioses. Vemos también como todas las construcciones dependían directamente del faraón, y estaban muy ligadas a la religión, obteniendo con ellas ejemplos de majestuosidad.